El Piti Fernández, su mística rutera y una noche a puro blues y country en Mendoza
Frente a un Arena Maipú colmado, el líder de Las Pastillas del Abuelo defendió su faceta solista junto a Los Irrompibles en el marco de su Gira 2026. Además de los infaltables clásicos de su banda y un emotivo bloque maradoniano, el músico sorprendió al consolidarse como un virtuoso guitarrista de blues sobre el escenario.
La noche del sábado en Mendoza tuvo olor a asfalto, combustión y acordes americanos. Juan Germán "Piti" Fernández regresó a la provincia en el marco de su Gira Nacional 2026 para presentarse en el Arena Maipú Stadium, un escenario que se transformó por un par de horas en una auténtica parada de motociclistas a la vera de la ruta. Ante una gran convocatoria de un público fiel que celebró cada intervención, el frontman demostró que su universo musical va mucho más allá de las fronteras de su histórica banda.
Acompañado por *Los Irrompibles, su ajustadísima banda de soporte, el Piti llegó para repasar las canciones de su recorrido individual, un viaje que ya cuenta con tres estaciones muy marcadas: *Conmigo mismo (2017), PNL (2020) y su más reciente trabajo discográfico conceptual, Tuertos Vivos (2024). Fue justamente este repertorio el que le dio la impronta identitaria al show, consolidando esa propuesta de "música de ruta" que mezcla las raíces del country tradicional con el pulso denso del blues urbano.
Si bien el público conoce de memoria el carisma y la pluma del Piti como cantante y compositor, la gran revelación de la noche en este formato fue su desempeño instrumental. En esta ocasión, Fernández se despojó por momentos de su rol exclusivo de frontman para colgarse la guitarra y demostrar sus dotes como un gran ejecutante de blues. Con solos cargados de sentimiento, un notable control del tempo y un sonido crudo que recordaba a las viejas leyendas del género, el músico aportó una madurez artística que sorprendió gratamente a los presentes y elevó la vara musical de la noche.
Emoción maradoniana y clásicos pastilleros
El concierto tuvo espacio para la liturgia popular, dividida en dos grandes momentos de altísima intensidad emocional. El primero fue un bloque estrictamente dedicado a la figura de Diego Armando Maradona. Allí, la nostalgia y la pasión se fundieron en una trilogía perfecta donde brilló la interpretación de "El hijo de Doña Tota" -de su propia autoría- junto al infaltable himno "¿Qué es Dios?".
Hacia el cierre, la comunión con el público mendocino alcanzó su punto máximo cuando el repertorio le abrió paso a la historia viva de Las Pastillas del Abuelo. Sonaron versiones adaptadas a este pulso rutero de clásicos indestructibles como "El Sensei", "Lo más lindo" y "La Doctora", coreados de punta a punta por un Arena Maipú que terminó rindiéndose a los pies de un artista que sabe cómo transitar caminos nuevos sin olvidar de dónde viene.















